martes, 21 de agosto de 2007

Ojos


Y ella regala sus ojos a cambio de felicidad, mas saber que era algo superfluo el que sean claros, raros o extraordinarios; ya que lo importante no se compartía con lo superficial.
Y al ver el lado oscuro de la humanidad, al inspeccionar por cada rincón el dolor de cada batalla cuerpo a cuerpo, de cada desnutrición, de cada balazo por discriminación, de cada manejo de la vida/muerte ajena, de nuestra autodestrucción; deseó carecer de vista a cambio de una vida sin prejuicios ni racismo.
Ella creía en la igualdad, no apoyaba la idea de que uno merecía más que otro. Nunca consideró a los de tez blanca, superiores a los de tez negra. Tampoco le interesaba entrar al círculo de la estética, solo le importaba los valores de cada persona.
Para esto, ella ya no necesitaba ver sino que necesitaba oír. Y si todos fuéramos así ¿quién aceptaría los ojos que regalaba "ella"?

lunes, 30 de julio de 2007

clara de volar

Y al alzar vuelo, que al tiempo paró para alcanzar ese rayo de sol, funcionó como reflexión. Al descender con pies descalzos sobre tierra seca. Pisar; las plantas verdes nacían y en empeines terminaban. Tobillos frágiles que hasta una mísera gota podrían partirlos y formar ese ángulo que llamamos recto; a lo recto de movimientos que no varían y al parar abren la caja de los días que paran las horas. Flotar, sobre mezclas de celestes y vapores blancos donde aves de metal llevan vidas internas de diferentes valores ¿Y los verdaderos pájaros dónde han quedado? Caminos de plumas y sin ningún ala. Plumas de mi espalda (la que ha cargado cada peso y ha sido liberado de ellos y otros han ido renovando) azul brillante y verde limón hacen parte del camino. Niños alrededor que las roban para cumplir un sueño que de su almohada desean despegar y traerlos en realidad.
Ya basta de pies rellenos de cemento y material, basta de manos duras, débiles y de lija, basta de robar por los ojos las fantasías que esconde la niñez, dejen que los globos rojos que guardan sonrisas traspasen la atmósfera y que los pechos rígidos de tanta indiferencia, odio y dolor se abran por fin y muestren lo que realmente contienen. Basta de obstáculos en los diferentes caminos amarillos, dejen que los carteles de prohibición desaparezcan; queremos alzar vuelo, queremos sentir una libertad clara al volar, queremos disfrutar todo lo que nos brinda el cielo, queremos vivir el cielo y la libertad y la clara y la nube y el helado y ese copo de las montañas más altas y ese viento sin fronteras. Ese viento LIBRE...